Hoy me llamó la atención como en Rio encendían las luces del más grande de los árboles de navidad que hubo nunca. Ganaron el Record Guiness y se les veía como les entregaban el cuadrito con la certificación, imagino que al señor alcalde de la ciudad.
En esto pensé que tenía que poner el mío, aunque este año, con tener a dos revoltosos andando cerca, iba a durar poco. Pero me encanta verlo de noche, con las luces apagadas, en el que se convierte en el único protagonista de la habitación. Me gusta verlo en silencio para escuchar con el corazón todo lo que me tiene que contar, ya que convierte el solito en el centro de atención. Brillando con luz propia.
Todo él con sus cintas chispeantes de color plateado. Las bolas de todos los tamaños y formas que cuelgan en sus ramas y que tintinean con el aire que entra de la puerta abierta de la habitación, son mensajes que te envía para captar tu atención, que vanidoso él, que pretende ser el protagonista de todas tus miradas.
Las guirnaldas, los muñequitos de chocolate que despierta el sentido adomercido del olfato y que se siente orgullosos de saber que el día de navidad los quitara unos niños los que la emoción de tocarlos, de olerlos de imaginar que sorpresa escondida le deparará. Luego, esas pequeñas lucecitas que van cambiando al son de su música y las que me encantaron cuando las vi en aquel árbol de aquel escaparate de mi últimas navidades en Córdoba. Pequeñas palmatorias con 3 velas que mediante una pinza se iban agarrando a las ramas del árbol.
Los muñecos y los sacos de regalos puestos en el suelo.

Y seguí pensando que cada uno de nosotros lo haría de una forma distinta, en cada lugar una costumbre diferente. Que diferentes y que iguales al mismo tiempo.
Todos los recuerdos que nos trae la cabeza, cuando eramos unos niños y de cuando no lo eramos, ni lo somos... ¿Pero a quién no nos gusta lo que realmente significa la navidad?.
La imagen de Mickey con sus amigos montando el árbol. Y como también me gusta contarle a mi sobrino de porque tenemos en navidad éste árbol en el salón.

Existen varias leyendas sobre el origen del árbol de navidad y aunque yo me quedo con la leyenda celta; no se sabe bien cual es la cierta, todas son fascinantes y reflejan la ilusión, la magia y la esencia de este hermoso símbolo de la Navidad que año con año alegra miles de hogares en el mundo.
* Unos dicen que el árbol de Navidad nació en Alemania, cuando San Bonifacio daba un sermón a los druidas, sacerdotes de origen Celta y trababa de convencerlos de que no sacrificaran a un niño en honor al dios Thor, porque el roble no era un árbol sagrado que necesitara de sacrificios humanos". Dicen que durante su discurso derribó uno y al caer, el enorme árbol destrozó todos los arbustos excepto un pequeño abeto, por lo que el arbolito recibió en nombre de El árbol del Niño Dios".
*Otra versión dice que un monje inglés, llamado Winfrid, taló un roble durante una nochebuena, para evitar que los celtas le ofrecieran sacrificios humanos y sucedió que en el lugar de donde fue derribado el roble, brotó milagrosamente un abeto.
* Una versión diferente dice que tres mil años antes de Cristo, varios pueblos de Europa y Asia, consideraban que los árboles eran una manifestación de la madre naturaleza, por lo que les rendían culto. Creían que cuando el árbol perdía su hojas al llegar el otoño, el espíritu de la naturaleza había huido, por lo que les colocaban diferentes adornos, para que regresara.
* Otra versión de una leyenda europea dice, que el árbol de Navidad se originó una fría noche de invierno, cuando un niño buscó refugio en la casa de la familia de un anciano leñador, quienes lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche el niño se convirtió en un ángel vestido de oro porque era el niño Dios y para recompensar la bondad de los viejitos les dio una rama de pino y les prometió que cada año el arbolito daría frutos para ellos. La promesa se cumplió y lo maravilloso fue que aquel árbol les dio manzanas de oro y nueces de plata.
* Para los bretones, grupo Celta de la Gran Bretaña, el árbol de Navidad fue descubierto por Persifal, caballero de la mesa redonda del rey Arturo, mientras estaba buscando el Santo Grial o sea el cáliz de Jesús de la ultima cena. La leyenda cuenta que vio un árbol lleno de luces brillantes, que se movían como estrellas.
*Otra leyenda dice que Martin Luther, fundador de la fe Protestante, al caminar por un bosque en la víspera de Navidad, se deslumbró por la belleza de miles de estrellas que brillaban a través de las ramas de los árboles, por lo que cortó un pequeño árbol y lo llevó con su familia colocándole luces en todas las ramas.
* Otra más dice que en 1605, en Alemania, un árbol fue decorado para ambientar el frío de la Navidad, costumbre que se difundió rápidamente por todo el mundo hasta que el abeto decorado, llegó a América con los colonizadores ingleses y el primer árbol navideño se instaló en Estados Unidos 1847.
Esta costumbre también llegó al lejano oriente, pero en China, no utilizan pinos sino los naranjos que retoñan y florecen cada diciembre y en Japón, esta fiesta tiene un significado de amor hacia los niños y los árboles son decorados con cascabeles de vidrio, abanicos de colores y papel dorado.

Ahora vemos árboles enormes colocados en parques o centros comerciales, de material sintético, naturales, secos, frescos, blancos, dorados o verdes, con nieve artificial o sin ella y decorados con luces, moños, campanas, piñas, guirnaldas, esferas multicolores, ángeles, figuras navideñas, regalos y todo tipo de adornos de colores que hacen de cada árbol de navidad una obra única y digna de ser admirada.